Empezaba a tener los ojos irritados, me encontraba mal. Me dolía todo: las piernas, los brazos, la cara, la tripa... Todo me daba vueltas. Y tenía miedo, tenía miedo de que apareciera Luca en cualquier momento. Mucho miedo. Volví a esconder la cabeza entre las rodillas, los mechones sueltos de la coleta deshecha se me ponían todos en la cara, pero tampoco quería ver nada. Solo desaparecer de allí de una vez por todas. Tenía la ropa hecha jirones.
Elena: Estoy horrible. "Susurré"
Esbozé una sonrisa con una mueca de dolor mezclada con sarcasmo.
Elena: Muy bien Lennie, estás medio muerta y en lo único que se te ocurre pensar es en lo guapa o fea que estás. "Me digo para mi misma"
Entonces, a lo lejos se escuchaba el motor de una Vespa acercándose hacia mi pequeño refujio en ese banco puesto en niguna parte. Hay niebla.
El corazón me dio un vuelco, ¿y si era Luca?
Levanté la cabaeza lentamente, con miedo. Al lado de mi banco había aparcada una bonita Vespa negra del 95.
Zayn: me ha costado un triunfo encontrarte, ¿sabías?
Se quitó el casco. Así, montado en la moto se encontraba realmente sexy :P
Zayn: ¿Que te ha pasado? ¿Que te ha hecho ese cerdo?
Le conté toda la historia de la mejor manera que puede, porque el cansancio y el dolor podían conmigo asique heché a llorar de nuevo.
El rodeó mis hombros con sus brazos, acunándome de manera suave, consiguiendo que me calmara. De esa forma me hacía sentir segura.
Cuando terminé de contarle la historia, él me alzó el mentón y me quitó una lágrima que corría en esos instantes por mi mejilla. Mis ojos pasaban de mirar sus preciosos ojos de color miel, a sus labios y de sus labios a sus ojos, tenía el corazón desbocado. Tenía muchas, muchas ganas de besarle, de olvidarme de todo, de empezar de nuevo.
Levanté la mirada hasta dar con sus ojos de nuevo.El me miraba con ternura, una ternura y un cariño que si no te sucede es muy difícil de explicar.
Zayn: ya no te preocupes ese italiano asqueroso no te molestará más.
Se iba acarcando poco a poco.
Elena: he sido tonta, muy tonta, me tenía que haber dado cuenta antes, de su comportamiento, de como me ignoraba, de como se iba con otras chicas de lo cerdo y asqueroso que es...
Acabó acercándose tanto que notaba su respiración pausada en su frente y yo me estaba poniendo nerviosa y no paraba de decir cosas.
Zayn: no habrá más dolor...
Elena: ni más sufrimiento....
Acabé la frase y me rodeé en su cuello con los brazos. El me atrajo hacia su cintura cogiéndome por las caderas. Una energía hizo que se me pusiera la piel de gallina, pero necesitaba estar cerca suyo. Nos fundimos en un largo romántico y apasionado beso, de esos como los de película. En cuanto mis labios rozaron los suyos dentro de mi explotó una bomba atómica, el volcán erupcionó y todas las emociones que sentía salieron por ese precioso beso.
Después de unos cuantos segundos interminables ese beso mágico llegó a su fin y mi boca y la suya se separaron a regañadientes. Suspiré, me sentía como aliviada y feliz a pesar de que estaba magullada y me dolía todo el cuerpo.
Elena: gracias. "Fue la única palabra que podía expresar en ese momento todo y cuanto sentía"
Zayn: Elena, no sabes las ganas que tenía de besarte. "Nos reímos" Sinaba irónico.
Elena: ¿a si? Que raro porque con estas pintas no me besaría ni una mofeta, mirame parezco una sin techo...
"El rió"
Zayn: tu nunca parecerás una sin techo, por muy llena de barro que andes, y la mofeta que no te quiera besar se pierde mucho. "Reimos"
Nos quedamos unos sengundos mirándonos el uno al otro, analizando cada rasgo de su cara, me di cuenta de que no solo me gustaba, también emepezaba a desearle, y eso no ocurría desde hace mucho tiempo con un chico que no hubiera sido Luca.
Decidí besarle, comerle la boca a besos y besos y más y más besos, que nuestras lenguas jugaran un pilla-pilla interminable. Pero me tenía que resrvar, además no tenía casi fuerza ni para respirar.
Apollé mi cabeza en su hombrome acurruqué entre sus brazos. La otra cosa que quería era irme a casa y dormir como La Bella Durmiente y que pasados unos días viniera él a rescatarme de mi sueño eterno.
Le miré a los ojos, expresaban tantos sentimientos que es difícil de explicar.
Elena: por favor...¿Podemos irnos?
Zayn: claro.
Me ayudó a levantarme, se me había olvidado que me dolía todo y casi me caigo al suelo, pero Zayn me sujetó para que eso no sucediera y me ayudó a subirme a la Vespa negra. Me acomodé como puede. El se subió después, arrancó y empezó a moverse despaci. Yo me agarré fuerte a su cintura. Estuvimos dando vueltas, ya habíamos salido del barrio residencial donde había vivido cuando mis padres estaban juntos...
Llegamos a un barrio totalemnte diferente al mío, paramos en una casa bonita.
Estaba un poco ida, pero sabía que aquella no era mi casa.
Zayn: ¿Que te ha pasado? ¿Que te ha hecho ese cerdo?
Le conté toda la historia de la mejor manera que puede, porque el cansancio y el dolor podían conmigo asique heché a llorar de nuevo.
El rodeó mis hombros con sus brazos, acunándome de manera suave, consiguiendo que me calmara. De esa forma me hacía sentir segura.
Cuando terminé de contarle la historia, él me alzó el mentón y me quitó una lágrima que corría en esos instantes por mi mejilla. Mis ojos pasaban de mirar sus preciosos ojos de color miel, a sus labios y de sus labios a sus ojos, tenía el corazón desbocado. Tenía muchas, muchas ganas de besarle, de olvidarme de todo, de empezar de nuevo.
Levanté la mirada hasta dar con sus ojos de nuevo.El me miraba con ternura, una ternura y un cariño que si no te sucede es muy difícil de explicar.
Zayn: ya no te preocupes ese italiano asqueroso no te molestará más.
Se iba acarcando poco a poco.
Elena: he sido tonta, muy tonta, me tenía que haber dado cuenta antes, de su comportamiento, de como me ignoraba, de como se iba con otras chicas de lo cerdo y asqueroso que es...
Acabó acercándose tanto que notaba su respiración pausada en su frente y yo me estaba poniendo nerviosa y no paraba de decir cosas.
Zayn: no habrá más dolor...
Elena: ni más sufrimiento....
Acabé la frase y me rodeé en su cuello con los brazos. El me atrajo hacia su cintura cogiéndome por las caderas. Una energía hizo que se me pusiera la piel de gallina, pero necesitaba estar cerca suyo. Nos fundimos en un largo romántico y apasionado beso, de esos como los de película. En cuanto mis labios rozaron los suyos dentro de mi explotó una bomba atómica, el volcán erupcionó y todas las emociones que sentía salieron por ese precioso beso.
Después de unos cuantos segundos interminables ese beso mágico llegó a su fin y mi boca y la suya se separaron a regañadientes. Suspiré, me sentía como aliviada y feliz a pesar de que estaba magullada y me dolía todo el cuerpo.
Elena: gracias. "Fue la única palabra que podía expresar en ese momento todo y cuanto sentía"
Zayn: Elena, no sabes las ganas que tenía de besarte. "Nos reímos" Sinaba irónico.
Elena: ¿a si? Que raro porque con estas pintas no me besaría ni una mofeta, mirame parezco una sin techo...
"El rió"
Zayn: tu nunca parecerás una sin techo, por muy llena de barro que andes, y la mofeta que no te quiera besar se pierde mucho. "Reimos"
Nos quedamos unos sengundos mirándonos el uno al otro, analizando cada rasgo de su cara, me di cuenta de que no solo me gustaba, también emepezaba a desearle, y eso no ocurría desde hace mucho tiempo con un chico que no hubiera sido Luca.
Decidí besarle, comerle la boca a besos y besos y más y más besos, que nuestras lenguas jugaran un pilla-pilla interminable. Pero me tenía que resrvar, además no tenía casi fuerza ni para respirar.
Apollé mi cabeza en su hombrome acurruqué entre sus brazos. La otra cosa que quería era irme a casa y dormir como La Bella Durmiente y que pasados unos días viniera él a rescatarme de mi sueño eterno.
Le miré a los ojos, expresaban tantos sentimientos que es difícil de explicar.
Elena: por favor...¿Podemos irnos?
Zayn: claro.
Me ayudó a levantarme, se me había olvidado que me dolía todo y casi me caigo al suelo, pero Zayn me sujetó para que eso no sucediera y me ayudó a subirme a la Vespa negra. Me acomodé como puede. El se subió después, arrancó y empezó a moverse despaci. Yo me agarré fuerte a su cintura. Estuvimos dando vueltas, ya habíamos salido del barrio residencial donde había vivido cuando mis padres estaban juntos...
Llegamos a un barrio totalemnte diferente al mío, paramos en una casa bonita.
Estaba un poco ida, pero sabía que aquella no era mi casa.
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